Historia

En enero de 1976 un joven emprendedor tuvo una visión: dirigir una industria que perdurara en el tiempo y que, además, sobresaliera por su trabajo. Hoy en día, su fundador, a través de sus descendientes,  puede decir que lo ha conseguido.

Una amplia trayectoria es hoy testigo del trabajo de Lucas Rolando Cotuc, originario de San Pedro La Laguna, Sololá, Guatemala, quien a sus 7 años fue uno de los primeros habitantes de este pintoresco pueblo en viajar a la ciudad capital en busca de mejores oportunidades. A los 12 años fue el trabajador más joven que en esa fecha laboraba en la Tipografía Nacional y, algunos años después, el fundador de la industria, que en esos tiempos, fue considerada la más grande de grabado en metal en Guatemala.

Acerca de su origen, don Rolando siempre se mostró orgulloso de sus raíces indígenas, y tampoco tuvo empacho en contar que su primer trabajo en la Tipografía Nacional era lustrar los zapatos del entonces director de la Tipografía. Su inteligencia y espíritu emprendedor, no obstante, no lo dejarían ahí. Corría 1959 cuando recibió una beca para estudiar en México separaciones de colores.

A su regreso a Guatemala, y mientras trabajaba en una joyería, don Rolando acariciaba la idea de iniciar una empresa que se dedicara al grabado en metal. En enero de 1976 habría de conseguirlo. En un cuarto ubicado en la 18 avenida B de la zona 1, que no superaba los cuatro metros cuadrados, instaló su equipo de fotomecánica; y a pesar que apenas un mes después se vivió el devastador terremoto que sacudió fuertemente la ciudad guatemalteca, esto no derrumbó los sueños de un joven emprendedor.

Pero así como don Rolando empezó a sobresalir en su oficio, una aptitud especial también lo hizo destacar en el arte de esmaltes. Con motivos indígenas, don Rolando era capaz de elaborar cuadros de esmalte que despertaron la admiración de guatemaltecos y extranjeros. Entre los connacionales se encontraba José Manuel Arce, quien lo ayudó en 1978 a montar una exposición en La Bodeguita, un centro de reunión de artistas de la época, ubicado en la zona 4.

Gracias al aprecio de sus cuadros en el extranjero, en 1980 recibió un premio en España. Hoy en día, la labor de este personaje ha quedado plasmada en el arte que se labora en la Empresa que ha sido testigo fiel de una ardua trayectoria, y que perdurará a través de sus generaciones.